«Es nuestra independencia económica», dijo el mandatario al justificar la medida, que busca frenar lo que considera comercio injusto.
Donald Trump intensificó su guerra comercial al anunciar un arancel global del 10 % para todas las importaciones.
La medida, que busca fortalecer la economía estadounidense, afectará con mayor dureza a China, la Unión Europea y Japón.
Desde la Casa Blanca, el mandatario firmó la orden ejecutiva y la calificó como un paso histórico para la independencia económica de EE.UU.
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“Es el Día de la Liberación”, afirmó, rodeado de trabajadores manufactureros. Además, justificó su decisión declarando una «emergencia nacional», argumentando que el comercio global amenaza la seguridad económica del país.
La nueva política comercial impone un 10 % de arancel a la mayoría de los países, pero aplica tarifas adicionales a aquellos que, según Washington, imponen barreras injustas a los productos estadounidenses.
China enfrentará un arancel del 34 %, la Unión Europea del 20 %, Japón del 24 % y Taiwán del 32 %.
Otros socios comerciales también serán afectados. India tendrá un arancel del 26 %, Corea del Sur del 25 % e Israel del 17 %.
Trump aseguró que estas tarifas son menores que las impuestas a productos estadounidenses en esos mercados y defendió su postura como una estrategia para equilibrar la balanza comercial.
América Latina no escapó de la medida. Perú, Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guatemala, Honduras, República Dominicana y Costa Rica estarán sujetos al arancel base del 10 %.
Sin embargo, países como Venezuela y Nicaragua enfrentarán tarifas más altas, del 15 % y 18 % respectivamente.
El gobierno confirmó que el arancel del 10 % entrará en vigor el sábado 5 de abril, mientras que las tarifas adicionales se aplicarán a partir del 9 de abril.
Canadá y México quedaron exentos, ya que sus productos están protegidos por el T-MEC, aunque la Casa Blanca advirtió que esa situación podría cambiar.
Al finalizar el evento, Trump insistió en que estas medidas impulsarán la producción nacional y generarán empleo.
Sin embargo, economistas advierten que podrían provocar un alza en los precios y afectar el comercio global.
Aun así, el presidente se mostró desafiante: «Es hora de que Estados Unidos deje de ser aprovechado».